Unicidad Pentecostal Apostólica · Ser, Saber, Hacer
Capítulo 1 · Clase 5: El carácter del hijo de Dios 2
Guía de estudio
Acompaña la clase con tu Biblia
Sigue la enseñanza mientras escuchas, busca los pasajes en tu propia Biblia y toma un momento en la semana para repasar.
Objetivo de esta clase
Lo que vas a entender
En esta clase vas a entender que lograr el carácter de hijo de Dios es la meta que debes tener; además verás cómo Dios opera en sus hijos para que puedan lograrlo.
Texto base: > *Sed, pues, **imitadores** de Dios, como hijos amados.*
Para comenzar
Antes de escuchar
Piensa un momento antes de seguir leyendo: cuando llegaste a la iglesia, ¿cuál era tu mayor expectativa? ¿Qué es lo que más anhelas llegar a ser?
Sigue la enseñanza
La enseñanza de esta clase
1. Tu meta más grande es parecerte a Cristo
Cuando llegamos a la iglesia, debemos tener como mayor expectativa el parecernos a Cristo. Eso ha de ser nuestro propósito.
Tu meta más grande no debe ser llegar a ser el mejor músico de la iglesia, no; tampoco llegar a ser el mejor predicador, o el mejor cantante.
Tu meta más grande en la vida debe ser parecerte a Cristo. Tener el carácter de Él. Porque ese será nuestro mayor logro en la vida. Nuestro más grande éxito.
Hay quienes se preocupan más por un cargo o título en la iglesia que por parecerse a Cristo. Lo que más anhela Dios de ti no es que llegues a cantar muy bonito, o que prediques hermoso, o que aprendas hebreo y griego. No. Sino que aprendas a tener el carácter de Él.
2. Llegar a la medida
Hasta que todos lleguemos en la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un VARÓN PERFECTO, A LA MEDIDA de la estatura de la plenitud de Cristo. — Efesios 4:13
Llegar a su medida será nuestro mayor logro en la vida. Seguramente cuando miramos nuestra condición, nos parece imposible llegar a la medida que se nos exige; esta lección pretende enseñarnos cómo llegar a esa medida, porque pensamos que tenemos que colocar una gran voluntad para cohibirnos de muchas cosas.
Pero aquí es donde se pone bueno, pues te tengo excelentes noticias.
3. No es fuerza de voluntad: es el poder de Cristo
CAMBIAR NUESTRO CARÁCTER NO ES CUESTIÓN DE FUERZA DE VOLUNTAD. No es un empeño o un repetirnos constantemente a nosotros mismos: "no lo volveré a hacer, no lo volveré a hacer". No es así.
Podemos cambiar nuestro carácter si le permitimos al PODER DE CRISTO ACTUAR EN NUESTRA VIDA.
Nuestra fuerza de voluntad no es suficiente porque es muy variable: el hombre se levanta hoy deseando algo con todas sus fuerzas y mañana ya no lo quiere; por eso nuestra vida cristiana no puede depender de nuestra fuerza, sino del poder de Dios.
Esa es la clave: EL PODER DE CRISTO. (Repítelo.)
Solo el poder de Dios podrá poner otro corazón dentro de ti. Y así poder decir:
"Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí;" — Gálatas 2:20
4. Cristo formado en ti
Cristo vive en mí: esto es que Cristo ha sido formado en mí, su carácter ha sido formado en mí. Soy como Él, porque tengo su carácter.
Y dice: ya no vivo yo. ¡Claro!, mientras siga viviendo nuestro viejo carácter, no podrá formarse el carácter de Cristo en nosotros.
Pablo anhelaba eso para todo aquel que se ganaba para Cristo.
"Hijos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea FORMADO EN USTEDES". — Gálatas 4:19
La expresión "hasta que" implica una meta a la cual llegar. ¿Y cuál es esa meta? Pues el texto nos dice, palabras más palabras menos, que hasta que nos parezcamos a Cristo.
5. Pablo se puso a sí mismo como ejemplo
Pablo mismo se pone como ejemplo de querer llegar a esa medida, pues, aunque había tenido mucho éxito en la vida, dijo tener todo por basura por llegar a una meta más excelente. ¿Y cuál era esa meta, Pablo? Él dijo:
"Sed imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo". — 1era Corintios 11:1
Puedes notar que su meta era ser como Cristo: tener su carácter, su forma de ser, reaccionar ante la vida de la manera que reaccionaba Cristo. Comportarse en todos los aspectos de la vida de la manera que Cristo se comportó. Para Pablo eso era lo más importante.
6. El apóstol Pedro lo enseñó igual
"Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;" — 1era Pedro 2:21-23
Qué tal si dijéramos:
- Mi meta es seguir las pisadas del que nunca pecó,
- nunca engañó,
- nunca maldijo,
- nunca amenazaba.
¡Ser así, qué hermoso! Eso es ser cristiano. Cristiano no es simplemente ser un ser humano, no; la palabra cristiano viene de Cristo, o sea que cristiano es el que sigue a Cristo, sigue sus pisadas, se comporta como Él.
7. El apóstol Juan también lo enseñó
Pero el que guarda su palabra, en él verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado. En esto sabemos que estamos en Él. El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo. — 1era Juan 2:5-6
¿Cómo podríamos decir que estamos en Él, pero no caminamos como Él anduvo? Es decir, nuestra manera de ser no se parece a la de Cristo, nuestro carácter no es como el de Cristo. ¿Cómo diríamos que somos cristianos?
Un discípulo es aquel cuyo carácter ha sido moldeado por Cristo, que ha permitido que el poder de Dios le ayude a ser como Él.
El cristiano debe reconocerse más que por su vestido, o más que por un libro; se debe reconocer porque SU VIVIR ES DISTINTO... ¡Oye, este se parece a Cristo!
8. Dios no mejora tu carácter: lo cambia
Alguien arrepentido hizo esta bella oración:
Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. CREA en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu... — Salmo 51:9-11
Nota que no dijo: "limpia mi corazón"; sino que dijo: "CREA" (hacer algo que no es). CREA EN MÍ, OH DIOS, UN CORAZÓN LIMPIO.
Cuando ha cambiado nuestro corazón (carácter), es que podemos decir que soy otra persona. Y el cambio interno dará frutos en cambios externos.
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. — Ezequiel 36:26
Dios no quiere mejorar tu carácter; su poder puede cambiarlo, si se lo permites.
Léelo otra vez: DIOS NO QUIERE MEJORAR EL CARÁCTER DEL HOMBRE, NO; ÉL QUIERE CAMBIARLO.
De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas NUEVAS. — 2da Corintios 5:17
No es una criatura mejorada, sino nueva; porque su carácter ha sido cambiado.
Los temas de las próximas lecciones se referirán a cómo permitirle al poder de Dios que cambie mi carácter. ¡No te lo pierdas!
Para recordar
Ideas clave
- Tu meta más grande en la vida debe ser parecerte a Cristo, tener su carácter; ese es tu mayor logro y tu más grande éxito.
- Llegar a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13) es la meta a la que debemos llegar.
- Cambiar tu carácter no es cuestión de fuerza de voluntad; la fuerza de voluntad es muy variable.
- La clave es el poder de Cristo: podemos cambiar si le permitimos actuar en nuestra vida.
- Un discípulo es aquel cuyo carácter ha sido moldeado por Cristo; se le reconoce porque su vivir es distinto.
- Dios no quiere mejorar el carácter del hombre: quiere cambiarlo. El que está en Cristo no es una criatura mejorada, sino nueva.
Para reflexionar
Repaso en casa
Escribe tus respuestas en tu cuaderno o descarga la guía en PDF. No es una tarea: es tu conversación con lo que aprendiste.
- 1
¿Cuál debe ser tu meta más grande en la vida, y por qué?
- 2
Según Efesios 4:13, ¿hasta qué medida debemos llegar?
- 3
¿Cambiar nuestro carácter es cuestión de fuerza de voluntad? Explica por qué.
- 4
¿Cuál es la clave para que nuestro carácter pueda cambiar?
- 5
En Gálatas 2:20, ¿qué significa "ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí" respecto a tu carácter?
- 6
En el Salmo 51, ¿por qué es importante que la oración diga "CREA" y no "limpia"?
- 7
Según 2da Corintios 5:17, ¿el que está en Cristo es una criatura mejorada o una criatura nueva?


