Unicidad Pentecostal Apostólica · Ser, Saber, Hacer
Capítulo 1 · Clase 3: Afirmando mi identidad como hijo
Guía de estudio
Acompaña la clase con tu Biblia
Sigue la enseñanza mientras escuchas, busca los pasajes en tu propia Biblia y toma un momento en la semana para repasar.
Objetivo de esta clase
Lo que vas a entender
Después del bautismo es posible que oigas voces que te digan que todavía no eres hijo de Dios. En esta clase vas a afirmarte en la fe, no importa lo que el mundo diga.
Texto base: Mateo 3:16-17
Para comenzar
Antes de escuchar
"Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él, Y HUBO UNA VOZ DE LOS CIELOS, que decía: éste es mi hijo amado, en quien tengo complacencia". — Mateo 3:16-17
Esta es la primera vez que en el Nuevo Testamento se oye la voz de Dios desde los cielos. ¿Para qué se escuchó?
Para decir: ÉSTE ES MI HIJO AMADO, en quien tengo complacencia.
Sigue la enseñanza
La enseñanza de esta clase
La voz de Dios se oyó en el bautismo
Nota que esta voz no se oyó en el momento del nacimiento allá en Belén, pues allí quienes se oyeron fueron los ángeles en alabanza, y no la voz de Dios. Es en el MOMENTO DEL BAUTISMO cuando se escucha la voz en el cielo diciendo: ÉSTE ES MI HIJO.
Jesús no llegó a ser Hijo ese día; ya lo era desde que fue engendrado:
"Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios." — Lucas 1:35 (RVR1960)
Lo que ocurrió en el Jordán es que el Padre lo declaró públicamente, delante de todos: "Éste es mi Hijo".
Así pasa también contigo. La palabra de Dios te hizo nacer de nuevo (y no el vientre de tu madre), y cuando te entregaste a Cristo y te bautizaste en su nombre, quedó a la vista de todos que eres hijo de Dios. Es motivo de alegría para tu Padre celestial; sin embargo, es posible que el hijo de Dios escuche otra voz.
La otra voz
Tan solo tres versículos debajo de la afirmación de Dios se escucha otra voz para contradecir la afirmación divina.
"Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: 'Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios'.
Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo y le dijo: 'Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra'. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios." — Mateo 4:1-7
También por primera vez en el Nuevo Testamento se escucha la voz del enemigo. ¿Y para qué se escuchó esa voz?
Como ya vimos, la voz de Dios se escuchó para decir: éste es mi hijo. Y tres versos adelante la voz del enemigo se escucha cuestionando lo que Dios dijo: "Si eres Hijo de Dios…", PONIENDO EN DUDA lo que Dios ha dicho.
Para el enemigo es excelente que el recién bautizado DUDE de la palabra de Dios, y por ende, después del bautizo, intentará decirte que no eres un hijo de Dios.
Al igual que en Génesis, donde primero se escucha la voz del Señor creando todo y formando a su hijo, luego se escucha la voz del tentador para engañarle, diciendo que lo que dijo Dios respecto al árbol no era tan cierto. Poniendo DUDA.
- Dios dijo: el día que de él comieres, ciertamente morirás.
- Satanás dijo: no morirás.
Aquí está esa misma voz en Mateo, para tentar al segundo Adán (Cristo). Y créeme, lo intentará contigo.
Dos cosas muy importantes para tener muy en cuenta:
1) No dudes de lo que eres
Lo primero que el tentador querrá decirte es que no eres hijo de Dios. Pero no seas como el primer hombre, que le creyó; sé como el segundo, que se aferró a la palabra.
¿Y por qué razón el enemigo ataca allí?
Porque nuestro comportamiento está determinado por lo que entendemos que somos. De ahí que existan las culturas, porque conforme el hombre se entienda que es, así será su modo de vida, su música, su manera de vestir, sus dichos; en fin, su cultura, su comportamiento. Perder eso es perder nuestra identidad. Y si perdemos nuestra identidad, ya no importa cómo nos comportemos, al fin que ya no sé quién soy.
Ejemplo: Si le decimos al hijo del rey de Inglaterra que nos acompañe a almorzar en la galería, no iría; difícilmente nos aceptaría una invitación a caminar sin sus escoltas, no aceptaría dejar sus modales a la hora de comer, ni dejar su glamur a la hora de vestir. Él no acepta cualquier invitación. ¿Por qué? Porque él sabe que no es cualquier persona, él sabe lo que es: "el hijo del rey de Inglaterra".
Pero si le borramos de la mente quién es, al punto que no tenga ni la menor idea de lo que él es, seguro saldría a la calle y no se daría cuenta de que no tiene escoltas, y seguro no repararía tanto en modales, y con hambre aceptaría cualquier invitación, a cualquier lugar. Todo porque perdió su identidad. NO SABE QUIÉN ES.
Eso es lo que pretende el enemigo: hacerte dudar de que eres un hijo de Dios, para que te comportes de cualquier manera, para que hables de cualquier manera, y sobre todo para que aceptes cualquier invitación.
Es un oportunista que aprovecha los momentos de debilidad. Mira que a Cristo se le acercó cuando tenía hambre: en el momento crítico se acerca el enemigo para hablarte y aconsejarte, para que tomes la decisión más equivocada.
A veces, cuando tu economía falta, o cuando estás enfermo, te habla para que dudes; quizá en un momento de enojo busca que olvides que eres un hijo de Dios, para que digas y hagas lo incorrecto. {Por favor, no le creas.}
Después su trabajo es acusarte cuando te arrodilles a orar, y te dice: "¿Qué vas a ser tú un hijo de Dios, si tú hiciste esto… o tú dijiste aquello?".
Por lo tanto, no pierdas tu identidad. No importa lo que diga el enemigo: no lo escuches. No permitas que coloque duda en tu corazón, para que sus palabras no tengan efecto en tu vida.
Recuerda que tú eres un hijo de Dios no por lo que el diablo diga; tú eres un hijo de Dios por el poder y la voluntad del Señor.
"El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios". — Romanos 8:16
También dice:
"Amados, ahora (no mañana) somos hijos de Dios…". — 1era Juan 3:2
Los que olvidaron quiénes eran y fallaron
- Adán y Eva: olvidaron lo que eran y quisieron ser como Dios, y fracasaron.
- El pueblo de Israel: de eso trata el Salmo 106 y todo el libro de los Jueces.
- Lot: olvidó quién era y terminó viviendo en Sodoma.
- Giezi: el siervo de Eliseo, aceptó los dones de Naamán olvidando su lugar.
- Judas: no comprendió el honroso lugar que tenía y lo cambió por 30 monedas.
Estos fallaron porque no valoraron lo que eran en Dios, y creyeron a la voz del enemigo, que los empujó al fracaso.
2) La clave: créele a la palabra de Dios
La derrota de Adán y Eva fue que le creyeron más a la voz del enemigo; pero la victoria de Cristo fue que se aferró a la palabra. Él se la citó al enemigo en cada momento.
Hagamos lo mismo nosotros: citemos los textos que nos declaran que somos hijos del Señor, y por lo tanto no aceptemos invitaciones o insinuaciones del adversario.
"Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe". — 1era Juan 5:4-12
Así se ve en la vida diaria:
-
"Oye, ¿por qué no tomas con nosotros? ¿El pastor te lo prohíbe?" R/ No es eso, sino que ahora soy un hijo de Dios.
-
"Oye, no te dejes, hazle tú lo mismo. Aquí no te ve el pastor." R/ Pero mi Padre celestial sí nos ve.
Actividad: puedes colocar más ejemplos de situaciones que te pueden pasar, y cómo responderías como hijo de Dios.
-
Situación: _______________________________________________ R/ _______________________________________________
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Situación: _______________________________________________ R/ _______________________________________________
No olvidemos que somos hijos de Dios, y nuestro hablar, comportar, reaccionar y vivir es como un hijo de Dios.
Para recordar
Ideas clave
- La voz de Dios se escuchó desde los cielos en el momento del bautismo para declarar: "Éste es mi hijo amado, en quien tengo complacencia". Jesús ya era el Hijo (Lucas 1:35); el Padre lo declaró delante de todos.
- Somos hijos de Dios porque Él nos hizo nacer por su palabra. En el bautismo lo confesamos delante de todos, y su Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que lo somos (Romanos 8:16).
- Tres versículos después se escucha la voz del enemigo diciendo "Si eres Hijo de Dios…", poniendo en duda lo que Dios ya dijo.
- El enemigo ataca tu identidad porque tu comportamiento está determinado por lo que entiendes que eres.
- Es un oportunista: se acerca en los momentos de debilidad, y después te acusa cuando te arrodillas a orar.
- Eres hijo de Dios por el poder y la voluntad del Señor, no por lo que el diablo diga.
- La clave es creerle a la palabra de Dios y citarla, como lo hizo Cristo.
Para reflexionar
Repaso en casa
Escribe tus respuestas en tu cuaderno o descarga la guía en PDF. No es una tarea: es tu conversación con lo que aprendiste.
- 1
¿La voz de Dios se oyó para decir qué?
- 2
¿Y la voz del enemigo qué le dice al recién bautizado?
- 3
¿Qué es lo que el enemigo quiere que pierda el recién bautizado?


