Unicidad Pentecostal Apostólica · Ser, Saber, Hacer
Capítulo 4 · Clase 8: Yo y el Padre uno somos
Guía de estudio
Acompaña la clase con tu Biblia
Sigue la enseñanza mientras escuchas, busca los pasajes en tu propia Biblia y toma un momento en la semana para repasar.
Objetivo de esta clase
Lo que vas a entender
Continuamos con el tema de la unicidad, para mostrarte que Jesucristo es el Padre.
Texto base: Juan 10:30
Para comenzar
Antes de escuchar
Al estudiar la palabra Jesucristo entendemos esta relación de la siguiente manera:
- Jesús hace referencia a la parte divina.
- Cristo hace referencia a la parte humana.
Estos pasajes nos aclaran el misterio del Padre y del Hijo:
"Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo," — Hebreos 2:14 (RVR1960)
"de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén." — Romanos 9:5 (RVR1960)
"Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna." — 1era Juan 5:20 (RVR1960)
"que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación." — 2da Corintios 5:19 (RVR1960)
Sigue la enseñanza
La enseñanza de esta clase
Jesucristo es el PADRE
Sabemos que es una verdad indiscutible, y vamos a necesitar la sinceridad de Felipe para recibir esta revelación, cuando él ingenuamente le pregunta a Jesús "muéstranos al Padre y nos basta", registrado en Juan 14:8.
Sucedió en el comienzo de una gran enseñanza de Jesús, preparatoria y explicativa de su sacrificio, pues comenzó diciéndoles:
"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto." — Juan 14:1-7
Recordemos que en un diálogo anterior les había dicho:
"Yo y el Padre uno somos."
Fue en ese instante cuando Felipe, que seguía el diálogo con gran atención, pregunta tratando de acertar en su intervención, y manifiesta entonces —fruto de su falta de revelación, pero con sinceridad plena— que no conocía al Padre, aunque Jesús así lo afirmaba.
Felipe le dijo:
"Muéstranos al Padre y nos basta."
Y como estamos observando, no hay un Padre con un Hijo separado, sino que el Padre y el Hijo son uno solo, y el mismo Jesús le dijo con gran ternura y deseo de que él aprendiera:
"¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: muéstranos el Padre?" — Juan 14:9
Son dos respuestas con sendas preguntas con sentido de reproche las que el Señor le hace a Felipe, pero en su bondad le muestra esta verdad con otros argumentos además de su declaración:
"¿No crees que YO SOY EN EL PADRE Y EL PADRE EN MÍ? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras." — Juan 14:10
Las Palabras y las Obras
Las Palabras
Cuando Jesús daba las grandes enseñanzas con autoridad divina, que establecen las bases de su Reino, la gente notaba que Jesús lo decía no con simple actitud de enviado, o a nombre de otro, o como los profetas que siempre encabezaban su mensaje diciendo: "así dice el Señor", o "me dijo el Señor", o "palabra de Jehová". No, Jesús era Dios hablando directamente al pueblo. Jesús hablaba como quien tiene autoridad, como cuando decía: "oísteis que fue dicho… y yo os digo".
El escritor a los hebreos nos narra esa función y compara los profetas con Cristo, resaltando la abismal diferencia entre unos y otros, así:
"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas." — Hebreos 1:1-3
El poder de su palabra no es comparable con nadie, porque los enviados normales de Dios sanaban enfermos, resucitaban muertos y hacían milagros en el nombre de Dios, o como respuesta a una oración de fe. Pero Jesús no: él solo decía y se hacía.
- "Sé limpio", y el leproso fue limpio.
- "Levántate, toma tu lecho y anda", y se levantó y anduvo.
- "Lázaro, ven fuera", y el muerto se levantó.
- "Sal fuera", les decía a los demonios, y salían dejando libre al poseído.
Las Obras
Pues son incontables. Los escritores sagrados terminaron por perder la lista; solo terminaron diciendo: "Y cuando llegó la noche, le trajeron muchos endemoniados, y con la palabra echó fuera los demonios, y sanó a todos los enfermos" (Mateo 8:16). Lo mismo le pasó a Juan cuando dijo: "Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir" (Juan 21:25). Son obras que demuestran que Dios moraba y actuaba en Jesús, y en su plenitud.
Continuando en el tema, es necesario ahondar en la explicación del nombre de Jesucristo, para entender la unión de la divinidad con la humanidad.
Los siguientes textos explican esta relación Padre e Hijo
Jesús dijo:
"Creedme que yo soy en el Padre y el Padre en mí." — Juan 14:11
No dijo "yo soy con el Padre y el Padre conmigo". No.
"Yo y el Padre una cosa somos." — Juan 10:30
Dentro del velo de carne que se le llama Hijo, está el Padre Eterno, porque Jesús es el Padre Eterno. Eso quiere decir que son inseparables; es una fusión inseparable de lo divino y lo humano. Por eso Jesús dijo:
"Yo estoy en mi Padre y mi Padre en mí." — Juan 14:10
"Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo." — 2da Corintios 5:19
Jesús le había dicho a Tomás y a los demás discípulos:
"Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto." — Juan 14:7
Y después de estas palabras es cuando Felipe le dijo:
"Señor, muéstranos al Padre y nos basta", a lo cual le dijo: "¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo, pues, dices tú: muéstranos al Padre?" — Juan 14:8-9
Tomás comprendió este misterio de tal manera que, cuando Jesús resucitó, él le dijo a Jesús: "Señor mío"; palabras que un verdadero judío, si no estaba convencido, no las diría.
"¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras." — Juan 14:10
Jesús es Dios y hombre
1. Jesús es Dios (Juan 20:28) y también es hombre (Juan 8:40).
"Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!" — Juan 20:28 (RVR1960)
"Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham." — Juan 8:40 (RVR1960)
2. Como hombre no tenía 50 años de edad (Juan 8:57); como Dios es antes que Abraham (Juan 8:58).
"Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?" — Juan 8:57 (RVR1960)
"Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy." — Juan 8:58 (RVR1960)
3. Como hombre era niño (Lucas 2:16; Isaías 9:6); en su divinidad es Dios fuerte (Isaías 9:6).
"Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre." — Lucas 2:16 (RVR1960)
"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz." — Isaías 9:6 (RVR1960)
4. Como hombre aprendió (Hebreos 5:8); como Dios todo lo sabe (Juan 21:17).
"Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;" — Hebreos 5:8 (RVR1960)
"Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas." — Juan 21:17 (RVR1960)
5. Como hombre se cansaba (Juan 4:6); como Dios es el Todopoderoso (Apocalipsis 1:8).
"Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta." — Juan 4:6 (RVR1960)
"Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso." — Apocalipsis 1:8 (RVR1960)
6. Como hombre estaba en la tierra (Marcos 2:10); como Dios estaba en el cielo (Juan 3:13).
"Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico):" — Marcos 2:10 (RVR1960)
"Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo." — Juan 3:13 (RVR1960)
7. Como hombre es Hijo (Isaías 9:6); como Dios es el Padre Eterno (Isaías 9:6).
"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz." — Isaías 9:6 (RVR1960)
8. Como hombre dormía (Marcos 4:38); como Dios calmó la tempestad (Marcos 4:39).
"Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?" — Marcos 4:38 (RVR1960)
"Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza." — Marcos 4:39 (RVR1960)
9. Como hombre oró (Lucas 22:41); como Dios contesta la oración (Juan 14:14).
"Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró," — Lucas 22:41 (RVR1960)
"Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré." — Juan 14:14 (RVR1960)
Para recordar
Ideas clave
- Jesús hace referencia a la parte divina; Cristo hace referencia a la parte humana.
- Jesucristo es el PADRE: es una verdad indiscutible.
- No hay un Padre con un Hijo separado, sino que el Padre y el Hijo son uno solo.
- Dentro del velo de carne que se le llama Hijo, está el Padre Eterno, porque Jesús es el Padre Eterno: es una fusión inseparable de lo divino y lo humano.
- Jesús no hablaba como simple enviado ni a nombre de otro: era Dios hablando directamente al pueblo, y él solo decía y se hacía.
- Sus obras son incontables y demuestran que Dios moraba y actuaba en Jesús, y en su plenitud.
- "El que me ha visto a mí ha visto al Padre."
Para reflexionar
Repaso en casa
Escribe tus respuestas en tu cuaderno o descarga la guía en PDF. No es una tarea: es tu conversación con lo que aprendiste.
Una gran manera de aprender algo es repasando los conceptos; este es un modo de hacerlo.
- 1
Busca en tu Biblia textos donde hablen que Jesús es el Padre.
- 2
En tus propias palabras explica el versículo "Yo y el Padre uno somos".
- 3
Haz un resumen sobre Juan 14 del 1 al 8, explicando lo acaecido con Felipe.
- 4
Haz un cuadro comparativo entre las cosas que Jesús hizo como hombre y las que hizo como Dios, que sean con versículos diferentes a los mencionados en la lección.
Como hombre Cita Como Dios Cita


