Unicidad Pentecostal Apostólica · Ser, Saber, Hacer
Capítulo 2 · Clase 4: Guardando la unidad del Espíritu
Guía de estudio
Acompaña la clase con tu Biblia
Sigue la enseñanza mientras escuchas, busca los pasajes en tu propia Biblia y toma un momento en la semana para repasar.
Objetivo de esta clase
Lo que vas a entender
A veces, cuando uno es nuevo convertido, cree que por estar en la iglesia todo es perfecto, y cuando ve en hermanos actitudes no muy favorables puede llevarse una desilusión. En esta clase vas a entender que ni tú ni tus hermanos son ya perfectos, pero que a pesar de todo debemos permanecer unidos.
Texto base: Efesios 4:3-4
Sigue la enseñanza
La enseñanza de esta clase
"solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;" — Efesios 4:3-4 (RVR1960)
Santos, pero todavía no perfectos
Debemos ser conscientes de que, aunque esta es la iglesia del Señor, por ende, santa, sin embargo, no está conformada por personas perfectas, sino santas.
"a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo," — Efesios 4:12 (RVR1960)
Si hay que perfeccionarlos es porque aún no son perfectos; son santos, pero no perfectos.
Dios sigue trabajando en cada uno
Dios sigue trabajando en cada uno de nosotros, y para ser honestos hay quienes se dejan trabajar más del Señor que otros; por eso podemos ver santos que dan mejores frutos que otros, en ese caso santos más perfeccionados que otros.
Y no implica el tiempo: puede ser que llevemos muchos años en el evangelio y aún tengamos muchas cosas por perfeccionar, o también podemos llevar poco tiempo en este camino, pero nos ha rendido bastante, y es muy notorio el trabajo que el Señor ha hecho en nuestra vida. (Esperamos que este sea tu caso, querido hermano.)
El asunto es que, como es una congregación de personas no perfectas, es posible que de vez en cuando resulte un pequeño roce entre hermanos.
El consejo bíblico: conservar la unidad
Es por eso que el consejo bíblico es a estar muy dispuestos a conservar la unidad; es decir, nuestra hermandad y comunión, que nos debe caracterizar.
"Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran a hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca." — Hebreos 10:24-25 (NVI)
"¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía!" — Salmos 133:1 (NVI)
"En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes." — 1era Pedro 3:8 (NVI)
"Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz." — Efesios 4:3 (NVI)
Y podríamos encontrar cerca de 80 referencias sobre la comunión.
Los dos perfiles de la comunión
Para lograr mantener esa comunión vamos a mirar los dos perfiles de la comunión, y si solo tienes uno, tener comunión te queda bastante difícil.
Primer perfil:
- "Mi compromiso con guardar la unidad en la iglesia es no meterme con nadie, no gritar a nadie, no defraudar a nadie, no pagarle mal a nadie, no incumplirle a nadie, no ser agresivo, no ser malgeniado."
Eso suena muy bien, como de alguien que no quiere problemas; sin embargo, en el Señor eso es apenas la mitad del trabajo, pero hay casos en que hay que poner la otra mejilla, es decir, te mostraré el otro perfil.
Segundo perfil:
- "Mi compromiso con guardar la unidad en la iglesia es, aunque se metan conmigo, aunque alguien me grite, aunque alguien me defraude, aunque alguien me pague mal, aunque me incumplan, aunque alguien sea descortés conmigo o agresivo, o malgeniado."
- "Yo seguiré siendo el mismo amando a mis hermanos."
Te repito que si solo tienes el primer perfil, te costará mucho poner la otra mejilla.
Sé como el Señor
Para mantener la unidad del Espíritu, hay que ser como el Señor:
"quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;" — 1era Pedro 2:21-23 (RVR1960)
Estimado hermano, sé tú un gestor de paz, recordando lo que dice el salmo 15:4:
"... El que, aun jurando en daño suyo, no por eso cambia." — Salmo 15:4 (RVR1960)
Para recordar
Ideas clave
- La iglesia es del Señor y por ende santa, pero no está conformada por personas perfectas, sino santas.
- Si hay que perfeccionar a los santos, es porque aún no son perfectos.
- Dios sigue trabajando en cada uno de nosotros; unos se dejan trabajar más que otros, y eso no depende del tiempo que se lleve en el evangelio.
- Como es una congregación de personas no perfectas, es posible que de vez en cuando resulte un pequeño roce entre hermanos.
- El consejo bíblico es estar muy dispuesto a conservar la unidad: nuestra hermandad y comunión.
- La comunión tiene dos perfiles; si solo tienes el primero, te costará mucho poner la otra mejilla.
Para reflexionar
Repaso en casa
Escribe tus respuestas en tu cuaderno o descarga la guía en PDF. No es una tarea: es tu conversación con lo que aprendiste.
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Lo que aprendí esta semana


