Unicidad Pentecostal Apostólica · Ser, Saber, Hacer
Capítulo 1 · Clase 7: Logrando el carácter de hijo 2: La palabra
Guía de estudio
Acompaña la clase con tu Biblia
Sigue la enseñanza mientras escuchas, busca los pasajes en tu propia Biblia y toma un momento en la semana para repasar.
Objetivo de esta clase
Lo que vas a entender
En esta clase vas a entender la importancia de leer la palabra de Dios, como una forma de pasar tiempo con el Señor.
Texto base: Hechos 4:13
Para comenzar
Antes de escuchar
En lecciones pasadas mirábamos la manera en que tu carácter puede ser transformado como el carácter de Cristo; y decíamos que pasar tiempo con el Señor es fundamental para que nuestro carácter sea como el de Cristo.
Y decíamos también que hay tres prácticas fundamentales para pasar tiempo con el Señor, que son:
- La oración
- La palabra
- El congregarse
Hoy nos corresponde mirar la segunda.
Sigue la enseñanza
La enseñanza de esta clase
La palabra de Dios
El apóstol Juan narra un pasaje donde el Señor Jesús, en oración, declara los efectos de la palabra:
"Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad". — San Juan 17:17
Aquí se nos dice con claridad que la palabra de Dios santifica. La santidad es una cualidad del carácter de Dios; negarnos a estudiarla es no permitir que nuestro carácter se vaya santificando.
La Biblia no es un mero libro que leemos donde el autor no puede hacerse presente; no. Cuando leemos la Biblia, el autor mismo está allí presente; puedes tener la certeza y la convicción de que Dios mismo se hace presente. (Eso la convierte en un libro único). Así que pasar tiempo estudiando las Escrituras es pasar tiempo con el Señor, es interactuar con Dios, es recibir de él.
La palabra convierte el alma
El salmista escribió:
"La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma". — Salmo 19:7
Convertir el alma no es tarea fácil, pero dice el apóstol Pablo que la palabra de Dios penetra hasta partir el alma.
Lo que intentan decirnos tanto el salmista como el apóstol es que nuestra alma no queda igual después de estar bajo la influencia de la palabra de Dios: la palabra hace que nuestra alma sea alterada, partida y convertida.
"La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón. ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí; Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío". — Salmos 19:7-14 (RVR1960)
Se dice que convertir es hacer que una cosa llegue a ser lo que antes no era. Entonces deducimos que la palabra llega a hacer que nuestra alma se convierta en lo que antes no era: santa.
"Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad". — San Juan 17:17
Recordemos que Satanás fue derrotado por el Señor por medio de citarle la palabra.
David también dijo:
"En mi corazón he guardado tus dichos, (tu palabra) Para no pecar contra ti". — Salmos 119:11
Primer ejercicio: ¿cuánto tiempo le doy a la palabra?
Pensemos cuántas horas tiene una semana. Serían 24 horas por 7 días; eso daría 168 horas semanales, que dedicamos a muchas actividades. ¿Pero sabes cuánto tiempo de estas 168 horas dedicas a la palabra que te santifica?
Quienes van al culto a oírla, el sermón dura en promedio 40 minutos. Si vas a dos cultos semanales, serían 1 hora y 20 minutos.
Agrega a ese promedio el tiempo que dedicas a la lectura (sin contar el tiempo que la lees en el culto). Si son diez minutos diarios, harían 1 hora y 10 minutos en la semana. Para un total, entre la palabra oída y leída, de 2 horas y media.
Si consideramos la importancia de la palabra, de 168 horas dedicar solo a ella 2 horas y media es muy poco tiempo.
Ahora hazlo con tus propios números:
- ¿Cuánto tiempo oyes la palabra en la semana? ______________
- ¿Cuánto tiempo dedicas a la lectura en la semana? ______________
- Total = ______________
¿Será que estamos leyendo muy poco la palabra en nuestras casas?
Segundo ejercicio: ¿cuánto puedo leer?
Que un compañero tome el reloj y tú lee la Biblia de forma pausada, en voz baja y entendiendo lo que lees; cuando haya transcurrido un minuto, tu compañero te avisará.
Luego cuenta cuántos versículos leíste en 1 minuto: ______________
Si leyeras la Biblia 3 minutos en la mañana, tres minutos en la tarde y tres minutos en la noche:
- ¿Cuántos versículos leerías a diario? ______________
- ¿Cuántos en la semana? ______________
- ¿Cuántos en un mes? ______________
El Nuevo Testamento tiene 7,958 versículos. Divide este número por los versículos que leerías al mes y tendrás en cuántos meses leerías el Nuevo Testamento: ______________
La palabra limpia nuestra vida
"Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado". — San Juan 15:3
Un discípulo de Jesús que no busque su palabra, no puede ser su discípulo, debido a que su carácter no será transformado.
El salmista exclamó en su primer salmo que el que se deleita en la ley del Señor será prosperado:
"Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará". — Salmos 1:1-3 (RVR1960)
Para recordar
Ideas clave
- Pasar tiempo con el Señor es fundamental para que tu carácter sea como el de Cristo; las tres prácticas son la oración, la palabra y el congregarse.
- La palabra de Dios santifica; negarnos a estudiarla es no permitir que nuestro carácter se vaya santificando.
- Cuando lees la Biblia, el autor mismo está presente; por eso estudiar las Escrituras es pasar tiempo con el Señor, interactuar con Dios y recibir de él.
- La palabra convierte el alma: la hace llegar a ser lo que antes no era, santa.
- La palabra limpia nuestra vida.
- Un discípulo de Jesús que no busque su palabra no puede ser su discípulo, porque su carácter no será transformado.
Para reflexionar
Repaso en casa
Escribe tus respuestas en tu cuaderno o descarga la guía en PDF. No es una tarea: es tu conversación con lo que aprendiste.
- 1
¿Ya leíste todo el Nuevo Testamento? Si tu respuesta es no, ¿será por falta de tiempo?
- 2
Escribe aquí un plan que puedas hacer para pasar más tiempo con la palabra de Dios.
- 3
Proponte leer el Nuevo Testamento en 5 meses. Anota cómo lo vas a lograr.
- 4
Averigua cuánto tardarías en leer todos los Salmos.
- 5
Averigua cuánto tiempo te tomaría leer la carta a los Romanos.


