Unicidad Pentecostal Apostólica · Ser, Saber, Hacer
Capítulo 1 · Clase 1: Ahora soy hijo de Dios 1
Guía de estudio
Acompaña la clase con tu Biblia
Sigue la enseñanza mientras escuchas, busca los pasajes en tu propia Biblia y toma un momento en la semana para repasar.
Objetivo de esta clase
Lo que vas a entender
En esta clase vas a entender que ser hijo de Dios no es una frase que todos pueden usar, sino que es el resultado de todo un proceso que Dios hizo en tu vida.
Texto base: San Juan 3
Para comenzar
Antes de escuchar
Todos los hombres manifiestan ser hijos de Dios; la creencia popular es que todos los seres humanos somos sus hijos.
¿Pero qué dice la palabra de Dios respecto a esto? ¿Será que la Biblia hace tal afirmación?
La verdad es que no. Por el contrario, la Biblia lo contradice.
Sigue la enseñanza
La enseñanza de esta clase
Lo que la Biblia afirma es que todos somos CRIATURAS DE DIOS. Somos sus criaturas porque Él es nuestro creador, Él nos hizo. Pero ser hecho o creado por Él no implica que entonces seamos sus hijos.
Tú puedes hacer una casa, o un barco, o un cuadro, pero esas son tus creaciones; jamás serán tus hijos.
Pero entonces, ¿quiénes son los hijos de Dios? Miremos lo que enseña el apóstol Juan en su evangelio.
1. Como criaturas
"Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho." — Juan 1:3
"En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció." — Juan 1:10
Podemos notar que al decir "todas las cosas por él fueron hechas", esto naturalmente incluye al hombre; del mismo modo cuando dice "el mundo por él fue hecho".
Es claro, pues, que todos somos criaturas de Dios, Él es nuestro hacedor. Pero la pregunta es: ¿entonces quiénes son los hijos de Dios? Al leer dos versos abajo se nos descubre quiénes.
2. Como hijos
"Mas a todos los que LE RECIBIERON, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." — Juan 1:12
Aquí el apóstol nos está diciendo claramente que todos somos sus criaturas, pero que de esas criaturas aquellos que lo reciban y le crean tendrán la potestad de ser hechos sus hijos.
Nos revela claramente lo que hay que hacer para pasar de criatura de Dios a hijo de Dios: RECIBIRLE.
Sin embargo, hay quienes discuten que todos tenemos a Dios por padre. No obstante, la escritura enseña de la siguiente forma:
"No los que son hijos según la carne son hijos de Dios (…)"
¿Entonces quiénes?
"(…) sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes." — Romanos 9:8
Es claro que Dios es creador de todos, pero es padre únicamente de los que le han recibido y están, por tanto, bajo la promesa.
El proceso para ser un hijo de Dios
Miremos aún más a fondo el proceso para ser un hijo de Dios.
En la lectura de inicio, Jesús le dice a Nicodemo: "es necesario nacer de nuevo".
"No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo." — Juan 3:7 (RVR1960)
¿Qué es algo necesario? Es aquello sin lo cual no se puede.
¿Y qué es lo necesario? Nacer de nuevo para entrar en el reino de los cielos y ser un hijo de Dios.
La ley natural nos enseña que para ser un hijo ocurren DOS COSAS:
a) ser ENGENDRADO, y luego b) NACER (recuérdalo)
Esta ley se cumple también en los hijos de Dios: hemos sido engendrados y hemos nacido otra vez para Dios. Vamos a mirarlo.
1) Ser engendrado
Nadie nace si primero no es engendrado; ni aunque nos dijeran que nació por obra del Espíritu Santo, porque el único que nació por obra del Espíritu Santo fue el Señor Jesucristo, y Él se sometió a ser engendrado.
"…he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es." — Mateo 1:20
Así que el Señor Jesucristo no se saltó esa ley, sino que se sometió al proceso del engendramiento y pasó los nueve meses en el vientre de María, para luego sí nacer. Dios se hubiera podido ahorrar todo el proceso y simplemente aparecer, pero no es el plan de Dios saltarse los procesos.
De igual manera, para llegar a ser un hijo de Dios hay un proceso. No es una frase bonita que la gente dice: debe ocurrir un proceso (ser engendrado y nacer).
¿Pero qué es engendrar?
Se puede decir que engendrar es depositar una semilla para dar una nueva vida. Papá engendró porque sembró su semilla en mamá. A esa semilla se le conoce como SIMIENTE.
Como todos venimos de Adán, luego todos tenemos su simiente (a no ser que pienses que vienes del mono). Todos venimos de esa misma simiente, la de Adán; pero esa simiente está contaminada por el pecado. Por culpa del pecado está en corrupción, por eso envejecemos, enfermamos, pecamos y morimos (porque en Adán todos mueren), pues su semilla o simiente está en cada uno.
David escribe en el Salmo 51:
"He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre." — Salmo 51:5
Esto no implica que su madre lo engendrara ilegítimamente bajo fornicación o adulterio, sino que David está reconociendo que él ha pecado porque ha heredado de sus padres la naturaleza pecadora que todos traemos: la simiente de Adán.
Por eso el Señor le está diciendo a Nicodemo que es NECESARIO NACER DE NUEVO, pero no de una simiente corruptible, es decir, no del vientre de la madre (simiente de Adán), sino que hay que nacer de una simiente que no sea corruptible.
¿Pero cómo? Pues miremos este texto:
"Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada." — 1era Pedro 1:23-25
Renacer es volver a nacer. ¿Y de qué simiente? ¿De la que ya tenemos, que es la de Adán? ¡No, verdad! Lo que es nacido de carne, carne es. Sino de una simiente que es ¿cómo?… incorruptible.
¿Cuál es esa simiente? El texto dice: por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
La simiente de Dios es SU PALABRA, que es incorruptible y que vive para siempre. No como la simiente del hombre, que está corrupta y por ende se marchita como la flor de la hierba:
"Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre." — 1era Pedro 1:24-25
La palabra que engendra
Pero el texto nos dice la forma de esta palabra: "Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada."
O sea que la palabra que engendra la oímos cuando nos predican el evangelio. No es un mero oír hablar de Dios y ya; no, es oír la palabra que es de acuerdo al evangelio.
El apóstol Pablo concuerda con el apóstol Pedro cuando le escribe a los hermanos de Corinto, recordándoles cómo fueron engendrados por Dios:
"…pues en Cristo Jesús yo os ENGENDRÉ por medio del evangelio." — 1era Corintios 4:15
Es la palabra del evangelio del Señor la que nos engendra, así que es muy importante oírla. Con razón el Señor decía continuamente: "el que tenga oídos para oír, que oiga". Claro, es que la fe viene por el oír.
De ahí el empeño del enemigo de que el hombre no escuche el genuino evangelio, ya que este puede engendrar al hijo de Dios.
Si te preguntan entonces: ¿cómo se es engendrado por Dios? Responderías: al oír la palabra de Dios.
"El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas." — Santiago 1:18 (RVA)
El paso número dos, que es el nacimiento, lo dejaremos para la siguiente clase.
Para recordar
Ideas clave
- Todos somos criaturas de Dios porque Él nos creó, pero ser creado por Él no significa ser su hijo.
- Solo los que le reciben y creen en su nombre reciben potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12).
- Dios es creador de todos, pero es padre únicamente de los que le han recibido y están bajo la promesa.
- Para ser hijo ocurren dos cosas: ser engendrado y luego nacer. Esta misma ley se cumple en los hijos de Dios.
- Simiente es la semilla que se deposita para dar una nueva vida. La simiente de Adán está corrompida por el pecado; la simiente de Dios es su palabra, incorruptible, que vive y permanece para siempre.
- Somos engendrados por Dios al oír la palabra, y esa palabra es la que por el evangelio nos ha sido anunciada.
Para reflexionar
Repaso en casa
Escribe tus respuestas en tu cuaderno o descarga la guía en PDF. No es una tarea: es tu conversación con lo que aprendiste.
- 1
Si le tuvieras que explicar a alguien por qué no todos son hijos de Dios, ¿cómo se lo explicarías?
- 2
¿Qué versículos de la Biblia usarías?
- 3
¿Cómo explicarías en tus propias palabras el texto de 1era Pedro 1:23-25?
- 4
¿Qué es simiente?
- 5
Marca la expresión correcta. Es tu hijo porque…
- a) Lo compraste
- b) Lo creaste
- c) Lo engendraste y nace
- d) Lo criaste
- e) Lo cuidaste
- 6
¿Qué texto dice que todos somos creados por Dios?
- 7
¿Cómo son engendrados los hijos de Dios?


