Unicidad Pentecostal Apostólica · Ser, Saber, Hacer
Capítulo 3 · Clase 4: La ofrenda y las primicias
Guía de estudio
Acompaña la clase con tu Biblia
Sigue la enseñanza mientras escuchas, busca los pasajes en tu propia Biblia y toma un momento en la semana para repasar.
Objetivo de esta clase
Lo que vas a entender
En esta clase vas a empezar a estudiar el recurso económico, y el cómo es el plan divino para bendecir al creyente por medio de él.
Texto base: 1era Crónicas 29:14
Para comenzar
Antes de escuchar
¿Qué es ofrenda?
Sigue la enseñanza
La enseñanza de esta clase
La ofrenda
"Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos" — 1era Crónicas 29:14
La ofrenda es una dádiva voluntaria y ofrecida con agrado.
Primero que todo, es importante entender que la ofrenda hace parte del culto, como lo son las oraciones, los cantos, la lectura, la predicación, etc.
En el culto honramos a Dios con nuestra reverencia, le honramos con nuestras oraciones, le honramos con nuestros cánticos y también le honramos con nuestros bienes.
Y para que cumpla esta finalidad de poder honrarle así, debe ser VOLUNTARIA, pues de lo contrario ya no sirve para honrarlo.
¿Alguna vez te has dado cuenta de alguien que tuvo que comprar un regalo que no quería comprar, pero le tocó porque lo invitaron a la fiesta?
Y si tú fuiste el que lo invitó, y él te dice: "yo no quería comprar nada, pero me tocó traerte algo", ¿tú cómo te sientes? ¿Honrado con ese regalo? No, ¿verdad? Tú te sentirías honrado si el regalo te lo dan con voluntad.
De igual manera son las cosas con Dios: Él se siente honrado si lo que das lo entregas con voluntad.
Qué bonito el ejemplo que nos da David en el verso anterior, pues él sí quería darle algo al Señor, pero David se siente indigno de dar voluntariamente, debido a que él hace una reflexión muy interesante. (Vuelve a leer el verso.)
En otras palabras, David dice: ¿cómo así que yo le voy a dar algo a Dios si todo es de Él? ¡Qué pena tener que darle de lo mismo que de su mano recibo!
Pero, aun así, Dios se siente honrado cuando tú voluntariamente decides darle de eso que Él ya te dio.
Miremos en el Nuevo Testamento cómo se hace hincapié a dar voluntariamente y no por obligación.
"Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría." — 2da Corintios 9:7 (NVI)
La ofrenda es pues algo voluntario, algo que la persona desea hacer porque le nace hacerlo.
¿Qué hace que una ofrenda sea buena?
Alguien podría decir que dio una buena ofrenda porque dio mucho dinero; pero no es la cantidad sino la buena intención del corazón.
"Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. ² Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. ³ Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. ⁴ Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía." — Lucas 21:1-4
Hay dos cosas interesantes que analizar aquí.
- Jesús mira cuando se da la ofrenda: por eso reiteramos que la ofrenda hace parte del culto al Señor; Él está presente en ese momento, y mira con detenimiento. ¿Y qué es lo que mira? ¿La cantidad?
- Mira el corazón del que ofrenda. Es decir que una buena ofrenda no la determina el monto económico, sino la intención del corazón del que la da. Si es para honrar al Señor nunca serán sobras. Él está presente y mira con amor al dador alegre.
Según todo lo anterior concluiríamos pues que una buena ofrenda es:
- Dada para honrar al Señor.
- Con ánimo voluntario.
- Nunca de lo que nos sobra.
- Con humildad de corazón.
- Con alegría de corazón.
Las primicias
"Honra al SEÑOR con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos;" — Proverbios 3:9
La palabra primicia significa primer producto.
El israelita lo aprendió de la ley:
"De aceite, de mosto, y de trigo, todo lo más escogido, las primicias de ello, que presentarán al SEÑOR, a ti las he dado" — Números 18:12
"Y si ofrecieres al SEÑOR presente de primicias, tostarás al fuego las espigas verdes, y el grano desmenuzado ofrecerás por ofrenda de tus primicias." — Levítico 2:14
Ellos daban lo primero de los frutos de la tierra y lo primero de las crías de su ganado.
"y para traer cada año los primeros frutos de nuestra tierra y los primeros frutos de todo árbol a la casa del SEÑOR, y traer a la casa de nuestro Dios los primogénitos de nuestros hijos y de nuestros ganados como está escrito en la ley; los primogénitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas son para los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios. También traeremos las primicias de nuestra harina y nuestras ofrendas del fruto de todo árbol, del mosto y del aceite para los sacerdotes a las cámaras de la casa de nuestro Dios" — Nehemías 10:35-39
"Y que cada año traeríamos las primicias de nuestra tierra, y las primicias de todo fruto de todo árbol cada año, a la Casa del SEÑOR." — Nehemías 10:35
Y al igual que la ofrenda, el motivo de hacerlo es para honrar al Señor.
Lamentablemente el hombre que se beneficia de la creación de Dios se olvida de Él, y se cree dueño de todo.
El hombre hoy cobra por el agua que no le pertenece, cobra por los alimentos, el petróleo, el oro, el carbón, la sal, los animales, venden la tierra.
Pero en realidad el único dueño es el Señor Jesús.
"Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él" — Colosenses 1:16
Y el Señor no nos cobra por nada, pero qué bueno es y además justo, reconocer que Él es el dueño de todo lo que nosotros usamos para nuestra supervivencia.
Una de esas formas de reconocerlo es dando la primicia. Si la gente del campo diera la primicia de su cosecha, al verdadero dueño de la tierra, seguro nuestro campo sería muchísimo más productivo; pero pasa que, al dueño de la tierra, al que hace salir el sol, al que da la lluvia, al que inventó la semilla, y da el crecimiento, cuando es el tiempo de la cosecha no le reconocemos nada.
Quizá hoy en las ciudades no se traen animales, o cereales, pero podemos en algún momento dar lo primero de lo que hacemos en nuestro trabajo.
Si vendemos algo, en algún momento la primera venta, o la primera hora de trabajo, o el primer día de salario de nuestro nuevo empleo. O lo primero que fabricamos, etc.
Él nos ha honrado a nosotros primero:
"Él, de su voluntad nos ha engendrado por la Palabra de verdad, para que seamos las primicias de sus criaturas." — Santiago 1:18
No somos sus primicias porque fuimos los primeros creados; pero Él, de todas sus criaturas, nos da la estima de primeros.
¡Honrémosle nosotros también!
Para recordar
Ideas clave
- La ofrenda es una dádiva voluntaria y ofrecida con agrado.
- La ofrenda hace parte del culto, como lo son las oraciones, los cantos, la lectura, la predicación, etc.
- En el culto honramos a Dios con nuestra reverencia, con nuestras oraciones, con nuestros cánticos y también con nuestros bienes.
- Para que cumpla esa finalidad de honrarle, la ofrenda debe ser voluntaria; de lo contrario ya no sirve para honrarlo.
- Una buena ofrenda no la determina el monto económico, sino la intención del corazón del que la da.
- Una buena ofrenda es: dada para honrar al Señor, con ánimo voluntario, nunca de lo que nos sobra, con humildad de corazón y con alegría de corazón.
- La palabra primicia significa primer producto: los israelitas daban lo primero de los frutos de la tierra y lo primero de las crías de su ganado.
- Al igual que la ofrenda, el motivo de dar la primicia es honrar al Señor, reconociendo que el único dueño es el Señor Jesús.
- Quizá hoy en las ciudades no se traen animales ni cereales, pero podemos en algún momento dar lo primero de lo que hacemos en nuestro trabajo: la primera venta, la primera hora de trabajo, el primer día de salario de nuestro nuevo empleo, o lo primero que fabricamos.
- Él nos ha honrado a nosotros primero: de todas sus criaturas nos da la estima de primeros.
Para reflexionar
Repaso en casa
Escribe tus respuestas en tu cuaderno o descarga la guía en PDF. No es una tarea: es tu conversación con lo que aprendiste.
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Lo que aprendí esta semana


